Mogollón de libros tirados por el suelo

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Recientemente nos hemos mudado. Nuestro nuevo barrio es acogedor, proletario y sorprendente. Tiene ese aire propio de los lugares en los que cualquier cosa parece estar a punto de suceder en cualquier momento. Ya tenemos ubicados los principales puntos de interés: la boca del metro, el supermercado, el bazar chino y un animado parquecito en el que preguntando un poco puedes conseguir todo lo demás.

Hemos pintado nuestro pisito suburbial de colores. Nos hemos comprado el sofá de la foto y colocado papel pintado en algunas paredes. Hemos hecho un hueco para el ordenador, el taller y nuestros cacharros musicales. Seguimos sin tener televisión, a pesar de que en el parquecito anteriormente mencionado ya nos han ofrecido dos. Una de ellas inteligente. Mazo de inteligente. Por las tardes, si no hace demasiado calor, nos sentamos en el patio y tomamos café bajo la curiosa mirada de algún vecino que tiende la ropa.

Cuando llegamos aquí, nos dio por follar un montón. Una barbaridad. Incluso perdimos algo de peso y nos salieron ojeras. Aún desconocemos el misterio, el delicado y dulce embrujo de amor que este pequeño barrio del extrarradio de Madrid dejó caer sobre nosotros.

También nos dio por imaginar, hacer y empezar a enseñaros Cara B. Desde el principio, quisimos hacer un libro más libro, tanto en su diseño externo como en la maquetación del texto. Aprendimos InDesign como solemos aprender las cosas: dándonos de cabezazos contra ellas. Y nos fuimos a un par de papelerías técnicas en busca de un material apañado y vistoso para hacer las cubiertas.

El resultado ya lo conocéis algunos de vosotros. Ya hemos mandado mogollón. Y esta semana toca enviar otros cuantos a sus nuevos y amables poseedores.

Nos gustaría daros las gracias por el apoyo y el entusiasmo que depositáis en vuestros mensajes. También por las fotos que nos mandáis y la paciencia que demostráis cuando los pedidos se nos acumulan.

Sin vosotros, nada de esto tendría demasiado sentido.

En la foto, Verónica estirándose después de ventilarse una buena tanda de libros.

¿Volverá esta noche el amor?

No sé: somos felices.

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